Rubén Zurita, conocido en redes como El Chiguito, reúne alrededor de 150.000 seguidores en Instagram con un proyecto en el que Palencia ocupa buena parte de los contenidos. Sus vídeos sobre lugares, tradiciones y conocimientos populares llegan también a espectadores de fuera de Castilla y León. La cuenta, que comenzó como una afición, concentra ahora prácticamente toda su actividad profesional.
El primer vídeo surgió mientras explicaba a unos amigos cómo estimar el tiempo que quedaba hasta el anochecer con la mano extendida hacia el horizonte. Ellos le animaron a grabarlo y compartirlo. Zurita ya tenía formación en Comunicación Audiovisual y Publicidad y experiencia en agencias y elaborando contenidos para otros, pero encontró en su perfil un espacio para divulgar costumbres y saberes transmitidos entre generaciones.
Con el crecimiento de la cuenta llegaron los trabajos con marcas. Cada publicación requiere investigar, escribir un guion, grabar y montar las imágenes. Una pieza puede llevarle seis u ocho horas, sin que ese esfuerzo garantice una gran audiencia. «Cuando tengo ya el guion terminado me gusta comprobar que no estoy dando ningún dato erróneo», explica.
Su intención no es mostrar su día a día. «No quiero hacer un contenido de lifestyle, de vida personal, que la gente lo sepa todo de mí, sino que me interesa más utilizar mi altavoz para contar cosas que tengan que ver con la tierra o con el arraigo», afirma Zurita. Para ello recurre a vídeos breves, humor y un lenguaje accesible, con los que busca despertar curiosidad sin pretender agotar cada tema.
Los vínculos con la capital, La Ojeda y la Montaña
Su abuelo es de Palencia capital, donde Zurita pasa parte de las vacaciones y acude en Navidad y por San Antolín. La preparación de los vídeos le ha llevado a profundizar en historias y leyendas que antes no conocía. También ha descubierto que una parte de su público no tenía relación previa con la provincia y recibe mensajes de personas que la han visitado y le cuentan sus impresiones.
Su pueblo está en el entorno de Herrera de Pisuerga y mantiene una vinculación especial con La Ojeda y la Montaña Palentina. Entre los lugares que destaca figuran el embalse de Ruesga y San Jorge de Ojeda, un núcleo despoblado cuya iglesia permanece sobre una loma entre campos.
También conserva una relación personal con Aguilar de Campoo: estudió en el instituto Santa María la Real y recuerda sus paseos junto al río y por la zona de la colegiata de San Miguel. En la capital menciona la catedral, la plaza de Abastos y el establecimiento La Mejillonera. Para este otoño tiene previsto recorrer la Tejeda de Tosande con amigos.
El proyecto le ha permitido trabajar con otros creadores, entre ellos Pedro García González, con quien ha compartido iniciativas relacionadas con temas locales. También cuenta que hay personas que lo reconocen y lo saludan por la calle. «Para mí es un placer hablar de nuestra tierra», señala.
Del contenido en redes al jurado de cocina
El lunes 26 de octubre formó parte por primera vez del jurado del I Concurso de Jóvenes Talentos Culinarios de Castilla y León, que organiza el Centro Tecnológico de Cereales de Castilla y León (CETECE). La experiencia le permitió conocer el trabajo de los participantes. Zurita destaca el nivel que encontró y valora tanto las instalaciones como la organización del certamen.
Al hablar de lo aprendido con la cuenta, pone el acento en mantener el trabajo incluso cuando una publicación obtiene poca respuesta. «Creo que, sobre todo, he aprendido la constancia», explica. Evita hacer previsiones a largo plazo por los cambios de las redes sociales, aunque asegura que aún tiene numerosas historias de Palencia por contar.



